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Mi vida es un intento..


 
 
Mi vida es un intento
 


Mi vida es un intento por pintar la vida. Trazo y color son mi herramienta de aproximación a la existencia, y cada serie no es más que mi mirada detenida sobre uno de los infinitesimales rasgos que la dibujan.

Dos series paralelas en el tiempo se complementan en la primera etapa de mi producción artística. Por una parte, los “Personae”, oda a la forma y a la materia, representación de lo perceptible en su inminencia traducida en contornos remarcados, bidimensionalidad, volumen y estatismo. Por otra parte, los “Intrusos”, figuras más que volátiles, levitantes, liberadas del contorno, que rebosan en movimiento para enfocar la atención hacia la espiritualidad y lo inasible.

El antagonismo entre la materia y el espíritu -elementos determinantes de la conflictiva esencia de la humanidad- se diluye en las dos siguientes series. Los “Engendros”, eslabón entre cuerpo y alma, figuras amorfas y carentes de color, marcan el puente que el ser, como ente físico, ha de recorrer para emprender su propia búsqueda, su más íntimo viaje -viraje- hacia sí mismo. En “Personae II” la fusión estilística de “Intrusos” y “Personae”, transitado el puente de “Engendros”, redunda en color, remarcaje y ruptura con la representatividad física, traduciéndose en una simbiosis entre cuerpo y alma.

La serie “Celebrando la Mitología” plantea una analogía entre el individuo y los mitos; éstos componen la esencia ancestral de todo grupo social, preocupado por definirse a sí mismo y a su entorno. Las narraciones míticas varían de una cultura a otra así como en apariencia todo ser humano es distinto a los otros. Sin embargo, al observar más allá de lo evidente y formal, los mitos de las culturas más distantes responden a arquetipos y fenómenos que superan las fronteras culturales y territoriales. De la misma forma que, aunque en apariencia física cada ser humano es distinto a los demás, compartimos todos una misma esencia profunda que nos hermana.

11 de septiembre de 2001: el lienzo en blanco es asaltado por el color de forma caótica y de esas manchas emergen flores. Caos y conmoción, cuestionamiento, derrumbe de paradigmas, incertidumbre, muerte y odio. La cercana experiencia de estos acontecimientos que marcaron el curso de la historia contemporánea redundaron en la serie “Del caos a la flor”. Así, un acontecimiento conmovedor y negativo en su inmediatez puede suponer consecuencias positivas, siempre que el ojo sepa hallarlas a través de la confusión.

Todas estas reflexiones sobre forma y materia, caos exterior y florecimiento interno, cuerpo y alma, permiten dirigir el viaje experiencial hacia puertos inexplorados. Mi obra es mi verbo porque todo verbo supone un escucha... ¿cómo cuestionar e integrar al espectador en el proceso? Surge de esta inquietud “Ser”, una serie plural que recoge reflexiones sobre lo supremo, sobre la divinidad omnipresente, la deidad que habita dentro de cada uno de nosotros y su búsqueda y descubrimiento. Pero, ¿cómo descubrir el Dios que habita en cada uno de nosotros si nos desconocemos a nosotros mismos? Dos obras interactivas serán la herramienta. En el “Proyecto Quinta La Calle” el espectador se enfrenta con la periferia de lo social, con individuos exilados que han llegado a ingresar en su mirada con visos de normalidad. Busca golpear su indiferencia social, invitarlo a la reflexión entre las blancas paredes de la casa, reconciliarlo consigo mismo -en los segundos que dure la interacción- como miembro del conjunto social. En “El premio más preciado” el espectador participa en el tránsito del laberinto de los requisitos sociales que suponen el éxito, para finalmente descubrirse a sí mismo como el más perfecto ser de la creación, más allá de lo que en su vida sea capaz de acumular.

“El Carrusel de la vida” retoma una imagen infantil y la redimensiona como metáfora de la existencia en sociedad. Girando, siempre con subidas y bajadas, unos eligen su lugar y otros se conforman con los puestos restantes sobre los corceles del tiempo.

Como los pensamientos construyen nuestras vidas, nuestro pasado, nuestro futuro y hasta nuestros más intrincados caos interiores, así la hiedra va tejiendo color, forma y textura en el espacio infinito del lienzo en blanco. De esta manera, en mi intento por pintar la vida, llega mi serie más reciente, “Enredaderas”, como aproximación a la existencia en su forma más íntima: la mente humana.